El control soberano de Dios y el pecado

Con respecto al gobierno soberano de Dios sobre el pecado la Biblia enseña claramente al menos 3 cosas: En primer lugar, que las acciones pecaminosas de los hombres sólo pueden ocurrir por el permiso de Dios y conforme a Su propósito. Esa es una de las grandes lecciones que aprendemos de la vida de José; sus hermanos pecaron contra él de diversas maneras, pero al revelárseles en Egipto, José les dice estas asombrosas palabras:

“Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros”  (Gn. 45:5).

¿Quiénes lo vendieron? Ellos lo hicieron. ¿Quiénes fueron los responsables de esa acción? Ellos otra vez. ¿Pecaron los hermanos de José al tratarlo como lo trataron? Sí. Pero aún así José les dice que fue para preservar la vida de muchos que Dios lo envió a Egipto. Y más adelante, luego de la muerte de Jacob, les dice:

“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo” (Gn. 50:20).

Dios usó el pecado de los hermanos de José para llevar a cabo Sus propósitos buenos y santos. Pero el caso más impresionante de todos es el de nuestro Señor Jesucristo. Dice en Hch. 4:27-28:

“Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera”.

En este pasaje vemos claramente la responsabilidad humana envuelta en la muerte del Señor. Herodes, Poncio Pilato, los gentiles y el pueblo de Israel se unieron para llevar a cabo sus planes perversos contra el Hijo de Dios. Ellos hicieron lo que quisieron, y al hacerlo pecaron gravemente contra Dios. Pero a final de cuentas, llevaron a cabo lo que Dios había propuesto en Su consejo eterno que sucediera.

En segundo lugar, la Biblia también nos enseña que Dios restringe el pecado de Sus criaturas. No todos los planes malvados que el hombre concibe son llevados a cabo, y cuando son permitidos por Dios, éstos no pueden llegar en su intensidad más lejos del permiso divino (comp. Sal. 76:10; Is. 10:5-7, 15).

En tercer lugar, también vemos en la Biblia que Dios usa el pecado de los hombres para obrar Sus buenos y sabios propósitos a través de ellos, sin ser autor de pecado y sin quitar al hombre su responsabilidad al cometerlos:

“Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio” (Hab. 1:13).

“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido” (Sant. 1:13).

“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1Jn. 1:5).

¿Cómo podemos congeniar todas estas enseñanzas bíblicas? Debo decir de antemano que Dios no nos ha revelado toda la información que necesitamos para desvelar por completo este misterio de este lado de la eternidad. Pero hay algunas cosas que sí nos fueron reveladas en las Escrituras.

Lo primero que debo decir aquí es que al usar la palabra “permitir” no lo hago en el sentido de dejarle libertad de acción a las criaturas para que actúen fuera de Su control soberano, como si Dios fuera un espectador pasivo de las acciones malvadas de los hombres. Como bien señaló Teodoro Beza, el sucesor de Calvino, la palabra “permiso” es apropiada si lo que significa es que “Dios no actúa en el mal, sino que deja a los hombres a merced de Satanás y de sus propias concupiscencias”. En otras palabras, el decreto de Dios incluye dejar a algunos hombres seguir el curso de su propia maldad, sabiendo que a final de cuentas el pecado de ellos cumplirá el propósito de Dios (como sucedió en el caso de José y en el del Señor Jesucristo).

En ese sentido, no podemos igualar la obra salvadora que hace Dios en los elegidos y Su actuación en aquellos que finalmente se pierden. O para decirlo de otra forma, la actuación de Dios al endurecer el corazón del pecador no es idéntica a la obra que Él hace en los pecadores elegidos al transformar sus corazones de piedra en corazones de carne.

La Escritura revela claramente que Dios endurece el corazón de los pecadores (Ex. 7:3; Rom. 9:18; 11:7; 2Cor. 3:14); pero también enseña que es el hombre quien endurece su propio corazón (Ex. 8:15; Sal. 95:8; Is. 63:17; Mt. 19:8; He. 3:8, 13). En todos estos textos es tan claro como la luz del medio día que el hombre es responsable y culpable de su dureza.

El decreto de Dios con respecto a los réprobos, entonces, contempla dejarlos actuar conforme a su inclinación pecaminosa. Mientras que en el caso de los que se salvan, es Dios, y solo Dios, el que transforma sus corazones para que, libertados ya del pecado, escojan libremente lo bueno (1R. 8:58; Sal. 51:10; Is. 57:15; Jer. 31:31-34; Ez. 11:19; 36:26; 2Cor. 3:3; 4:6; He. 10:16).

Los teólogos que redactaron los Cánones del Sínodo de Dort fueron muy cuidadosos en afirmar “que las Iglesias Reformadas no sólo no reconocen, sino que también rechazan y detestan de todo corazón” la idea de “que la reprobación es la fuente y causa de la incredulidad e impiedad de la misma manera en que la elección es fuente y causa de la fe y de las buenas obras”.

En otras palabras, ellos rechazaron vehementemente la enseñanza de aquellos que equiparan la acción de Dios en los que se salvan y la acción de Dios en los que se pierden. O si queremos ponerlo de otra manera, estos teólogos condenaron la idea de que, así como la elección de Dios es la causa final de la salvación de los elegidos, así también la reprobación de Dios es la causa final de la incredulidad e impiedad de los que se pierden. No. Los perdidos se condenarán porque decidieron voluntaria y libremente mantenerse en su incredulidad e impiedad. Como dice C. S. Lewis, a todos aquellos que quisieron mantener a Dios lo más lejos posible de sus vidas, al final Dios les dirá: “Hágase tu voluntad”.

Por otro lado, en vez de perturbarnos por esta enseñanza de las Escrituras, debemos dar gracias a Dios de que el pecado no está fuera de Su control y de que nosotros como criaturas no podemos en nuestro pecado frustrar Sus designios, porque de no ser así este mundo sería un infierno, un caos total. No habría restricción ni consuelo, porque estaríamos a expensas de la maldad de los demás; y, lo que es peor aún, de nuestra propia maldad. ¿Cómo podría Dios prometer, en Rom. 8:28, que todas las cosas obran para el bien de aquellos que aman a Dios, esto es, de los que conforme a Su propósito son llamados, si Dios no tuviera control de todas las cosas, incluyendo el pecado de los hombres?

Somos agentes libres en el sentido de que nuestras decisiones no vienen determinadas desde afuera. Pero Dios posee tal control sobre Su creación, y aún sobre las causas que determinan nuestras acciones, que nuestros pecados no solo no lo toman por sorpresa, sino que en Su sabiduría infinita llevará Su plan a cumplimiento, algunas veces frustrando nuestros designios pecaminosos, y en otras ocasiones usándolos para Sus propósitos santos, buenos y sabios, como hizo en el caso de José, o en el caso de la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo.

Ese es nuestro Dios, el Dios que se revela en las Escrituras y el Dios al cual adoramos. Hemos de reconocer que hay muchas cosas de Su providencia que no comprendemos. Pero ¿cómo puede un hombre finito pretender comprender a un Dios infinito? El es una Roca bajo la cual podemos refugiarnos precisamente porque es más grande que nosotros. Si Dios pudiese ser plenamente comprendido por Sus criaturas sería de nuestro tamaño, y un Dios de nuestro tamaño no puede ofrecernos toda la protección que necesitamos.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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19 Respuestas para “El control soberano de Dios y el pecado”
  1. Irma Balderas 23 septiembre 2011 en 6:00 pm #

    Mil gracias hermano por publicar este articulo, gracias a Dios por su vida, sus predicaciones, a las cuales puedo acceder por medio de la internet, han sido de gran bendicion para mi vida.

    Dios le bendiga

  2. David Menendez 24 septiembre 2011 en 6:44 am #

    Pastor: es correcto el dicho de Lewis en que Dios le dira a sus perdidos hagase tu voluntad? Se hace algunas vez la voluntad de los pecadores? O, siempre se hace la voluntad de Dios que debe ser la misma que su deseo?

    Ud. ha aludido a la voluntad revelada de Dios (mandamiento) y su voluntad de decreto. Seria correcto decir que la voluntad de decreto siempre se hace? Y que el deseo de Dios y su consejo eterno esta siempre contenido en su voluntad de decreto y no en la de su mandamiento?
    1 er Ejemplo: Era la voluntad revelada de Dios que el pueblo se rigiera por la ley de Moises la cual proclamaba justificacion por obras, pero la pregunta es: este era su deseo?O, estaba su deseo y siempre esta su deseo propriamente armonizado en su voluntad de decreto o soberana ya que Dios siempre hace lo que el quiere? “…hace todas las cosas de acuerdo al designio de su voluntad!” Entonces, seria correcto decir que la voluntad de decreto de Dios (su deseo) era justificar a su pueblo por Gracia en Cristo Jesus?

    2do ejemplo: Dios manda a todos los pecadores que se arrepientan! Es esta su voluntad de decreto o de mandamiento, y donde esta su deseo? Si, su voluntad de deseo esta en la voluntad que HACE TODAS LAS COSAS de acuerdo a su designio y plan ETERNO, y sabemos que no todos a los que Dios manda que se arrepientan se salvan, podemos decir que en este mandamiento (su voluntad revelada) esta su voluntad de deseo? Como puede estar verdaderamente en su voluntad de mandamiento su deseo cuando su sacrificio fue LIMITADO para salvar a aquellos que el Padre le dio, su sacrificio redime, y el Espiritu Santo atrae a El?
    - Como esta su deseo de salvar a todos en este mandamiento, cuando el decreto del Padre, la obra redentora del Hijo, y la obra convencedora y santificadora del Espiritu desea y obra algo diferente?
    - No seria mejor, entender que su voluntad de mandamiento como la ley o el llamado del evangelio a todos obra tambien su deseo en cuyo caso deberiamos preguntarnos cual es este deseo, ya que su deseo/voluntad de decreto SIEMPRE se cumple?
    - No parece claro que tanto con su Ley como su llamado externo a todos con el mandamiento a creer y arrepentirse Dios deja a todos sin justificacion, y, especialmente, a los reprobos (aquellos a los cuales nunga dara sus medios de gracia) los deja sin excusa y condenados delante de El por la palabra de su mandamiento, esto es de su Voluntad Revelada?
    _ No parece claro que SOLO ASI el deseo de Dios siempre se cumple en su voluntad de decreto ya que TODO lo que Jehova DESEA ESO HACE (decreto/designio)?

    En conclusion, el decir que la voluntad de deseo se encuentra en su voluntad de mandamiento y no en la de decreto, simplemente pone al Dios TRINO a obrar en propositos y deseos cruzados consigo mismo detractando de su obra y propositos eternos los cuales han sido establecidos por su voluntad de DECRETO/SOBERANA! Esto reduce la GLORiA DE DIOS y oscurece el conocimiento de Dios en la mente de su Pueblo. Es mi oracion que pueda seguir refleccionando sobre este tema! Gloria a Dios por la hermosa obra que Dios esta realizando entre Uds! Un admirador en Cristo!

    Pastor David Menendez, Tamiami Baptist Church, Miami, Fl.
    http://www.tamiamibaptistchurch.com

    • Sugel Michelén 24 septiembre 2011 en 11:26 am #

      Estimado hermano: Muchas gracias por tomar de su tiempo para comentar esta entrada. Aprecio en gran manera que lo haya hecho. En este momento no tengo el tiempo para responder ampliamente a su comentario, pues me estoy preparando para predicar en el día de mañana. Solo quiero hacerle notar que al incluir esta cita de Lewis no estoy negando la voluntad soberana de Dios en la condenación de los pecadores impenitentes; pero pienso que es importante señalar también que los pecadores que se perderán sufrirán la condenación eterna por haber seguido el impulso de su voluntad. Nadie quiere ir al infierno, pero los pecadores no quieren a Dios; y cuando sean arrojados al infierno eternamente por haber muerto en incredulidad e impenitencia se habrá cumplido la voluntad de ellos, pues eso era lo que deseaban: mantener a Dios lo más lejos posible de sus vidas.

      Creo al igual que Ud. en la soberanía de Dios, y creo que en Sus decretos el pecado y la condenación del pecador fueron incluidos. También creo, al igual que Ud., que Cristo murió por Su iglesia, por aquellos que fueron elegidos por Dios desde antes de la fundación del mundo. Pero al tratar el tema de la voluntad y los deseos de Dios estamos pisando un terreno muy complejo. A final de cuentas la voluntad soberana de Dios se cumplirá en los que se salvan y en los que se pierden, porque en ambos grupos Él se glorificará; pero la Biblia es muy clara en cuanto al hecho de que Dios incluyó en Sus decretos soberanos cosas que no son de Su agrado y que le provocan mucha tristeza (Gn. 6:5-6; Jue. 10:17; Os. 11:8; por solo citar algunos).

  3. David Menendez 24 septiembre 2011 en 12:18 pm #

    Gracias, hermano Pastor, por su pronta respuesta. Que Dios lo use manana! Y, quizas seguiremos pensando en este tema tan interesante. Bendiciones a Ud. y los suyos en el Amado!
    Pastor David Menendez

    • Sugel Michelén 24 septiembre 2011 en 12:22 pm #

      Muchas gracias. Que el Señor sea con Uds. también.

  4. DANNY TIRADO 29 septiembre 2011 en 7:53 am #

    APRECIADO HERMANO SUGEL, DAMOS GRACIAS A DIOS POR USTED Y POR ESTE PORTAL ,PARA QUE DIOS LE SIGA USANDO PARA SU GLORIA.

    GRACIAS A DIOS POR QUE HOY MAS QUE NUNCA EL PUEBLO DE DIOS NECESITA DE MINISTROS QUE ESTEN COMPROMETIDOS CON ENSEÑAR LA PALABRA DE DIOS Y CON ALIMENTAR UN PUEBLO QUE EN MUCHOS CASOS ESTA MURIENDO POR NO TENER ALIMENTO SOLIDO Y VA DANDO TUMBULOS A CIEGAS Y SIN RUMBO.

    QUE DIOS BENDIGA GRANDEMENTE SU FAMILIA, SUS MINISTERIOS,SU IGLESIA Y PERMITA QUE NOS SIGA EDIFICANDO PARA SU GLORIA.

    • Sugel Michelén 29 septiembre 2011 en 3:40 pm #

      Muchas gracias, hermano, por sus buenos deseos. Que así sea!

  5. Ignacio Vidal Hernandez 29 septiembre 2011 en 1:32 pm #

    Gracias por el articulo Pastor, pero me queda una duda y es sobre los Cánones del Sínodo de Dort, me queda muy claro que la incredulidad del hombre no es por causa de la Reprobacion de Dios sino por su rebeldia y su duro corazon, lo que no me queda claro es lo que ud. escribe :”de la misma manera en que la elección es fuente y causa de la fe y de las buenas obras”. Es decir, que la eleccion NO es la fuente de la fe y las buenas obras?? espero que me aclare esta duda. Una vez mas doy gracias a Dios por su vida y cuanto he aprendido gracias al instrumento que Dios puso aqui, bendiciones Pr. Sugel desde Santiago de Chile.

    • Sugel Michelén 29 septiembre 2011 en 3:39 pm #

      Tal vez la redacción no es tan clara, pero lo que los teólogos del Sínodo afirmaron es que la elección sí es la fuente y causa de la fe y de las buenas obras, a diferencia de la reprobación que NO es la causa de la incredulidad del hombre. Su punto era dejar claro que ambas cosas no eran equivalentes. La reprobación no es la causa de la respuesta del incrédulo, mientras que la elección SÍ es la causa de la respuesta del creyente. Cualquier duda, por favor no duce en escribir y preguntar, pues mi deseo es establecer las verdades bíblicas de la manera más clara posible.

      • Ignacio Vidal Hernandez 29 septiembre 2011 en 9:41 pm #

        Gracias por la Aclaracion Pastor, bendiciones

  6. David Menendez 29 septiembre 2011 en 5:24 pm #

    Pastor: cuanto control cree Ud. que Dios tenga sobre sus criaturas? Cuanto control tiene Dios sobre los reprobos? Controla Dios todo respecto a sus criaturas incluyendo a los reprobos? Por todo podemos entender: pensamientos, intenciones, acciones, deseos, voluntad, en fin, TODO? Que relacion tiene el Decreto Eterno de Dios con este control y la extencion de este?

  7. Daniel Casillas 29 septiembre 2011 en 6:31 pm #

    Una pregunta para un principainte como yo… Dios tiene decretado los pecados que voy a cometer mañana?

    • Sugel Michelén 29 septiembre 2011 en 6:53 pm #

      Dios no sólo sabe los pecados que vas a cometer mañana, sino que esos pecados están incluidos en sus decretos. Pero, cuidado; eso no significa que Él hará que peques, ni que Él se agradará con tu pecado, ni que será responsable de tu pecado. La soberanía de Dios no se enseña en la Escritura de una manera tal que anule o disminuya en ningún sentido la responsabilidad del hombre, ni viceversa. Los hombres eligen, creen, desobedecen, responden, y todo eso lo hacen responsablemente, pero esa responsabilidad humana no anula ni disminuye en ningún sentido la soberanía de Dios. Por ejemplo: ¿Fue la muerte de Cristo un accidente que no estaba contemplado en el plan soberano de Dios? En otras palabras, la conspiración que llevó a Cristo a la cruz ¿estropeó el plan que Dios tenía al enviar a Su Hijo? Creer tal cosa sería echar por tierra la esencia misma de la fe cristiana. Cristo murió en una cruz porque no había otra forma de salvar a los pecadores. Él vino con el propósito de morir. ¿Significa esto, entonces, que aquellos que le mataron no fueron responsables de sus acciones? Por supuesto que no. Suponer que estos hombres no eran culpables, sino víctimas autómatas del destino, también destruye la esencia de la fe cristiana. Cristo vino a salvar pecadores, porque esos pecadores eran culpables y necesitaban ser salvados. Sin responsabilidad no hay culpabilidad. Así que la soberanía de Dios no anuló la responsabilidad de estos hombres, ni la acción responsable de estos hombres anuló de ningún modo la soberanía de Dios, como vemos claramente en textos como Hch. 4:27-28.

      Cuando Dios decreta que algo ocurra, Él también decreta las causas que deben suceder para que eso ocurra. Todo lo que pasa en el mundo tiene una causa, y tanto el hecho como la causa forman parte del decreto de Dios. Como bien señala John Piper muy sabiamente: “Si Dios predestinó que yo muriera por una herida de bala, entonces yo no moriré si la bala no es disparada. Si Dios predestinó que yo fuera sanado por una cirugía, entonces, si no hay cirugía, no seré sanado”. Es como en el caso del sol, dice Piper. Ya que Dios predestinó que el sol brillara, también predestinó que fuera una bola de fuego inextinguible. Si se extinguiera el fuego ya no habría brillo porque Dios decretó que el brillo del sol emanara del fuego. “Pues así pienso yo – dice Piper – acerca de las respuestas a las oraciones. Ellas son el brillo y la oración es el fuego. Dios ha establecido el universo de tal manera que en gran medida este se mueve por la oración, de la misma manera que ha establecido la brillantez para que en gran medida ocurra por medio del fuego” (A Godward Life; vol. 1; pg. 144-146).

      • Juan 14 noviembre 2011 en 6:22 pm #

        La responsabilidad del hombre no depende de la libertad

        Ezq 14: 9 Y cuando el profeta fuere engañado y hablare palabra, yo Jehová engañé al tal profeta; y extenderé mi mano contra él, y lo destruiré de en medio de mi pueblo Israel.

        En resumen, esto es lo que dice la biblia:

        Dios endurece a quien él quiere endurecer (v. 18), de modo que no pueden creer y ser salvos. Lo hace por su potencia activa y directa, como un alfarero moldea la arcilla (v. 21). Estos hombres están preparados para la destrucción (v. 22). No puede resistirse a su voluntad, pero él sigue culpando y castiga a ellos (v. 19). Él puede hacer esto porque él es Dios, y nadie puede pronunciar una sola palabra en contra de él (v. 20). – Romanos 9

  8. David Menendez 30 septiembre 2011 en 11:34 am #

    “Si Dios predestinó que yo muriera por una herida de bala, entonces yo no moriré si la bala no es disparada.”

    - Gracias, Pastor, por esta respuesta. Mi preocupacion era dejar algo fuera del control absoluto de Dios. Me parece muy acertada esta cita de Piper donde aplicada al caso de los reprobos pudiera ser asi:

    “Si Dios predestino que alguien muriera como reprobo por sus pecados, entonces no morira al menos que peque desobedeciendo al mandato del evangelio.”

    - De esta manera, mantenemos el testimonio de las Escrituras en 1 Pedro 2:8:
    “Y Piedra de tropiezo, y roca de escándalo á aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; para lo cual fueron también ordenados.”

    - Es decir los reprobos han sido ordenados a esta condenacion y esto involucra el pecado y desobediencia por el cual son responsables delante de Dios y a traves del cual Dios efectua la realizacion de su decreto eterno sobre estos. En fin, Dios es la causa ULTIMA, FINAL, Y DETERMINATIVA de todo lo que existe y sucede, aun la CONDENACION de los reprobos.

    “…Porque quien ha resistido a tu voluntad?”

    - Me parece que tanto los teologos de Dort como los de la Confesion de Westminster trataron de armonizar estas dos verdades. Diciendo que Dios es la causa de todas las cosas y no solo por un mero permiso cuando trataron del decreto eterno e inmutable de Dios, y cuando trataron el tema de la caida y salvacion para separar a Dios de la idea de que en este hay mal o que el es malechor, usaron el termino “permiso” y asi establecer la responsabilidad y culpabilidad de sus criaturas morales. Existe una tension interesante entre los supra (minoria pero de gran influencia en la asamblea de Westmisnter) y los infra (mayoria) que creo que ellos resolvieron con gran sabiduria en sus confesiones para no dejar de afirmar ambas verdades: Dios la causa de TODO y el hombre responsable por su pecado y el unico malechor aun cuando Dios ha determinado su pecado y condenacion.

    Bendiciones,

    Pastor David Menendez

    • Maximiliano Barone 4 junio 2012 en 10:07 pm #

      Hola hermana Sugel la gracia de Dios les sustente mas y mas en esta tarea de la exposicion de su palabra,me gusto el estudio sobre la soberania de Dios y el pecado,Dios es absoluto dueño de el tiempo de los seres humanos, y al final los supralasarianos estaran en lo correcto al afirmar que Dios desde antes predetermino todo amen.

      • Sugel Michelén 4 junio 2012 en 10:12 pm #

        MUchas gracias! Solo una pequeña corrección, sin ofensa alguna: Sugel es un nombre árabe (mi familia es palestina) y es nombre de varón. Pero no se sienta mal por esto, es una confución que a veces ocurre porque no es muy común.

  9. Eunice Lezama 10 junio 2012 en 1:08 pm #

    GRACIAS HERMANO, por su corrección disculpe

  10. Eunice Lezama 10 junio 2012 en 1:12 pm #

    ME EQUIVOQUE PENSE QUE LA CORRECCION ERA PARA MI SE QUE SUGEL ES HOMBRE

    DIOS LES CUIDE AMEN

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